La semana pasada mientras esperaba el autobús en la terminal de Vista vi a un joven que bailaba con sus audífonos puestos. Veía yo como disfrutaba de la música y me preguntaba por qué lo hacía? nadie mas podía escuchar la música, solo él. Los que pasaban por el lugar volteaban a mirarlo o casi chocaban con él y notaban su presencia.

Hubo un momento en el que se cayó al intentar hacer un paso complicado. Note su vergüenza, se paro y se sacudió…pensé que ya no seguiría pero no fue así, después de un minuto volvió a empezar a bailar con aun mas esfuerzo intentando pasos que no había hecho antes. Otro chico que lo observaba se acerco y le pregunto que como había aprendido a bailar, el joven se detuvo para contestar y continuo bailando con los ojos cerrados.

Qué raro! (pensé yo) será que espera a mas amigos? o practica para algún evento? espera el autobús?…No lo sé, pero me llamo mucho la atención su entrega en lo que hacía, apenas percatándose de lo que sucedía al rededor, sus ojos cerrados disfrutando, y sin darse por vencido después de haberse caído intentando con incluso más esfuerzo.

Al rato una persona de seguridad se detuvo, y le dijo “EXCUSE ME!” (disculpa!!) mientras le tocaba el hombro para llamar su atención. El joven asustado se quito uno de sus audífonos (uf! hasta yo me asuste)…Que le irá a decir?!! Tenía cara de enojado y una voz firme y fuerte. Después de que tuvo toda la atención del joven, dejo entrever una graan sonrisa y le dijo “NICE MOVEMENTS” (buenos movimientos!) le recomendó que siguiera haciéndolo y se alejo con esa gran sonrisa tarareando algo propio…El chico se quedo atónito, volteo hacia los lados y con una sonrisa de alivio le confesó al otro chico su susto. Después…continuo bailando.

Al poco tiempo unas niñas pequeñas que ya tenían rato mirándolo mientras esperaban por su autobús empezaron a quererlo imitar en sus pasos, al principio tímidamente sin moverse mucho, y después de un rato la timidez se fue y ya brincaban también alegres mostrando que ellas podían hacer algo similar  =)

Llego mi autobús, y para mi sorpresa era el mismo chofer que me había llevado temprano a la escuela, que después me había ayudado a saber donde esperar el siguiente autobús, y ahora lo volvía a ver por tercera vez en el día..Vaya sorpresa!

Me quede pensando en cómo a lo largo de nuestra vida vamos “tocando” a otras personas…tenemos a veces un instante o a veces mucho tiempo. Ese joven por ejemplo, me dejo pensando en la pasión y entrega, en la perseverancia, en la valentía al ser uno mismo, en el uso de los talentos y su puesta al servicio de los demás; el guardia, en la necesidad que hay de motivarnos los unos a los otros y la alegría que surge al hacerlo; el chico que se acerco a preguntar, en el valor para romper con la indiferencia y en cómo no se debe uno detener cuando surge en el corazón un buen anhelo; y las niñas, en el gozo sin límites por la vida, atreviéndote, uniéndote a lo que te mueve. Finalmente, considero que si de duplicar los talentos se trata, la mejor forma de hacerlo es exponiéndolos, poniéndolos aprueba, dándole la bienvenida a la crítica, cayéndonos, levantándonos y superándonos a nosotros mismos.

Es increíble como una acción desencadena otras muchas, a veces visibles, y otras  invisibles, y con el poder de seguir en movimiento. Deseo que seamos eco de aquello que es bueno y puro, y que Dios nos permita la oportunidad de podernos volver a ver en diferentes “paradas del autobús”, especialmente cuando en la primera ocasión nuestro “toque” no fue ese que queríamos, cuando por alguna razón no tuvimos el ánimo para dar lo mejor.

A seguir esforzándonos, a poner nuestros talentos en uso y a entregarlo el TODO con amor…nunca se sabe hasta dónde se puede llegar, tan cerca como un corazón, o tan LEJOS….como ni tú mismo te has atrevido a Soñar!